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La lucha por la reducción de la jornada laboral

La lucha por la reducción de la jornada laboral

Introducción

La lucha por la reducción de la jornada laboral ha sido una de las demandas históricas de los sindicatos, ya que es evidente que trabajar menos horas a la semana implica mejorar la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras. A lo largo de la historia, se han dado numerosos movimientos y luchas sociales en toda Europa que han conseguido importantes avances en materia de reducción de la jornada laboral. En este artículo, vamos a analizar los principales hitos de la lucha por la reducción de la jornada laboral y las resistencias que se han encontrado en su camino.

Orígenes de la lucha por la reducción de la jornada laboral

La lucha por la reducción de la jornada laboral tiene su origen en la Revolución Industrial, cuando los trabajadores y trabajadoras se encontraron con jornadas laborales interminables de 16 y 18 horas diarias. Estas jornadas inhumanas provocaron numerosas protestas y huelgas, que en algunos casos desembocaron en verdaderas insurrecciones populares. En 1850, la International Association of Workingmen, una organización obrera internacional fundada por Karl Marx y otros líderes sindicales europeos, estableció como una de sus principales demandas la reducción de la jornada laboral a 8 horas diarias. Esta demanda fue recogida por otros movimientos sociales y sindicales en todo el mundo, y en muchos países se logró reducir progresivamente la jornada laboral a través de leyes y convenios colectivos.

La reducción de la jornada laboral en Europa

En Europa, la reducción de la jornada laboral ha estado estrechamente ligada a las luchas obreras y sindicales. En el Reino Unido, la lucha por la reducción de la jornada laboral comenzó en la década de 1840, cuando los trabajadores textiles pidieron la jornada de 10 horas. La lucha culminó en 1847, cuando se aprobó la Factory Act, que establecía la jornada laboral de 10 horas para mujeres y niños. En Francia, la jornada de 10 horas se estableció en 1848, después de la Revolución de Febrero, y se redujo a 8 horas en 1919. En Alemania, la jornada de 10 horas se estableció en 1847, y se redujo a 8 horas en 1918. En España, la lucha por la reducción de la jornada laboral comenzó en el primer tercio del siglo XX, y culminó en 1919, cuando se aprobó la Ley de Descanso Dominical y de la Jornada de Trabajo de Ocho Horas.

El movimiento por la reducción de la jornada laboral en Estados Unidos

En Estados Unidos, la lucha por la reducción de la jornada laboral comenzó en la década de 1860, cuando los sindicatos lucharon por la jornada de 8 horas. El 1 de mayo de 1886, unos 200.000 trabajadores de Chicago iniciaron una huelga en demanda de la jornada de 8 horas. La huelga se extendió a otras ciudades y se convirtió en una verdadera insurrección popular, que culminó con la Masacre de Haymarket Square, en la que murieron varios policías y trabajadores. A pesar de la represión, los sindicatos lograron que se aprobara la jornada de 8 horas en muchos estados, aunque en otros la lucha se prolongó hasta la década de 1930. En 1935, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley de Jornada de Trabajo Justa, que establecía la jornada de 8 horas y la semana laboral de 40 horas.

Resistencias a la reducción de la jornada laboral

A pesar de los avances logrados por la lucha por la reducción de la jornada laboral, esta demanda ha encontrado resistencias permanentes por parte de los empresarios y los gobiernos. La principal resistencia ha sido la argumentación de que la reducción de la jornada laboral supone un coste para la economía y dificulta la competitividad de las empresas. Esta argumentación se ha utilizado para negar o limitar la reducción de la jornada laboral en muchos países. Sin embargo, numerosos estudios empíricos demuestran que la reducción de la jornada laboral no solo mejora la calidad de vida de los trabajadores, sino que también aumenta la productividad y la creatividad, reduce el absentismo y mejora la salud mental y física.

La lucha por la reducción de la jornada laboral en el siglo XXI

En el siglo XXI, la lucha por la reducción de la jornada laboral sigue estando presente en muchos países, tanto en el norte como en el sur. En España, la demanda de la jornada de 35 horas ha sido una de las principales reivindicaciones de los sindicatos en los últimos años, y se ha logrado en algunas comunidades autónomas. En Francia, la ley El Khomri de 2016 intentó ampliar las horas de trabajo, lo que desató una ola de protestas y huelgas en todo el país. En los países nórdicos, la reducción de la jornada laboral es una práctica común en muchas empresas, y se ha demostrado que mejora la calidad de vida de los trabajadores y el rendimiento de las empresas. En América Latina, la lucha por la reducción de la jornada laboral es una demanda histórica de los sindicatos y los movimientos sociales, y se ha logrado en algunos países como México y Brasil.

Conclusiones

En conclusión, la lucha por la reducción de la jornada laboral ha sido una de las demandas históricas de los sindicatos y los movimientos sociales, y ha tenido un papel fundamental en la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras. A lo largo de la historia, se han dado numerosos movimientos y luchas sociales en todo el mundo que han conseguido importantes avances en materia de reducción de la jornada laboral. Sin embargo, esta demanda ha encontrado resistencias permanentes por parte de los empresarios y los gobiernos, que han argumentado que supone un coste para la economía y dificulta la competitividad de las empresas. A pesar de estas resistencias, numerosos estudios empíricos demuestran que la reducción de la jornada laboral no solo mejora la calidad de vida de los trabajadores, sino que también aumenta la productividad y la creatividad, reduce el absentismo y mejora la salud mental y física. Por lo tanto, es necesario seguir luchando por la reducción de la jornada laboral como una demanda justa y necesaria para garantizar una vida digna y saludable para todas las personas.